25
de
Febrero
EL BOSTEZO NACIONALISTA
Si de algo me enorgullezco es de que el futbol no me gusta. Ergo, no creo que este deporte seguido por el pópolo mexicano vaya a redimir nuestras penas, carencias y frustraciones como país.
El cine mexicano, también, nunca ha sido mi hit. Tampoco considero que las producciones nacionales vayan a encumbrar la industria nacional, así como sus talentos. Vamos, por citar un ejemplo, la India y su Bollywood (unión de la palabra Bombay y Hollywood) vive su desarrollo lejos de los reflectores del Hollywood norteamericano. Bollywood, como se le llama a la industria cinematográfica de la India, produce al año 1000 películas, en 39 lenguas diferentes, registra 4,000 millones de entradas vendidas. ¡Toda una industria! El Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), en el 2005 apoyó 45 producciones cinematográficas.
Nada comparado con Bollywoord. Por lo que no es raro que en la India los espectadores hagan fila para entrar a ver a sus artistas favoritos. Una de ellas es la actriz Kajol, quien cuenta en el mercado con muñecos miniatura de su imagen. Muñecos que también se consigue, para quien no quiera viajar hasta la India, en la tienda Harrods de Londres.
Tal auge del cine en la India, se entiende porque hablar de lndia es hablar de 1,100 millones de habitantes, equivalente a una sexta arte de la población mundial: También albergue de un tercio de los pobres del planeta y al mismo tiempo, es la cuarta economía del mundo.
Por el lado mexicano, los incipientes 45 producciones tratan de enaltecer el orgullo patrio. Directores de cine, productores, sonidistas, camarógrafos han tenido cobijo, desde hace muchos años, en la industria norteamericana. Ello como causa de los vicios, castas e intereses que han permeado a las instituciones estatales de promoción de la industria en nuestro país. Ver cómo se crecen los egos, las esperanzas y los anhelos de los mexicanos que toman como ancla de éxito a unos cuantos que han tenido éxito, es realmente triste.
Y es triste porque mientras esos talentos tocaban puertas en las oficinas de gobierno para la promoción de sus proyectos, y que recibían como respuesta portazos y desinterés, en otros territorios son valorados y comprados. Pero esos indistriales del cine, de nacionalidad mexicana son, para su suerte, exiliados.
Y que triste que el pópolo mexicano, siga aplaudiendo éxitos ajenos, triunfos banales, y egos que en su momento no se tomaron en cuenta.
Por eso México… es México.

